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Salta, 29 de junio de 2003
Queridos hermanos en María
Fueron
jornadas tan intensas las del 7 y 14 de junio, que todavía hay mucho
material para enviarles. El último envío fue el breve vídeo con el rostro
de la Inmaculada Madre. ¡Qué profunda emoción al verla ...! No hay
palabras....
Los
sábados anteriores, 21 y 28 de junio, no vinieron colectivos de otras
provincias. Fue la oportunidad para los salteños, que llenaron el Cerro de
la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús, rezando el
Santo Rosario y recibiendo la Oración de Intercesión. Fueron jornadas
hermosas, emotivas...Ya cerca de las 21 hs., cuando los últimos servidores
bajábamos, sentíamos una profunda
alegría, al ver cómo se difunde la Obra de la Inmaculada Madre.
En
esta oportunidad, quiero compartir con ustedes, el testimonio que enviara
Magdalena Grondona. Ella vino en la peregrinación de San Antonio, desde
Buenos Aires para el 14 de junio último.
Ella
nos ha autorizado a publicar el testimonio de lo que vivió en su visita a
Salta, cuando vino a rezar a la Inmaculada Madre, ya que "...ese testimonio no me pertenece
ya, Dios y la Virgen hacen lo suyo con él..." , nos dice.
Este
es su testimonio:
"Fuí
a Salta sin saber exactamente qué buscaba, porque ya creía... Pensaba que
lo que iba a rescatar de todo iban a ser las experiencias ajenas...
"porque yo ya creo, ya estoy, no necesito vivir una experiencia
transformadora, ya conozco a Dios y lo amo y busco la perfección para mi
alma, y eso lo encuentro todos los días en la oración y en la Eucaristía, y
bla bla".
Por supuesto la Virgen tenía todo previsto y yo estaba
ahí por otra cosa. No sé como contar, si relatar la Peregrinación en sí
misma, que está buenísima, pero es un poco lo que estamos acostumbrados a
oír... mejor cuento lo que me pasó personalmente.
Apartando que la gente que conocimos... sin palabras,
la organización.... Increíble!... el lugar, Salta... uf!! Qué decir!... la
continua sensación de estar en presencia de Dios y de la Virgen... María
Libia, la vidente... qué mirada, qué palabras, qué PAZ!!! La Intercesión*
del día Sábado... escalofriante! La cantidad de gente y los signos que pude
ver y presenciar y las experiencias de vida... hay que vivirlo...y el poder
compartir esto con una hermana y una
amiga... Pero aún sacando todo esto... lo mas importante pasó adentro... en
el corazón, y estoy convencida de que es solo el comienzo de una
transformación interna, de un cambio del alma, de que es conversión y
purificación, y es la obra de Dios en mi.
El Sábado subimos al Cerro, donde María Libia, la
vidente, hace la Intercesión a cada una de las personas que están ahí.
Hicimos una cola de tres horas de frío, hambre, y silencio. Llama la
atención el Silencio que reina en ese lugar a pesar de la cantidad de
gente. El Domingo día libre (se suspendieron unas charlas que teníamos con
las carmelitas descalzas por la presencia de periodismo, una lástima). El Lunes por la mañana, el broche de oro:
una charla con Ma. Libia: habló del
infierno, del Cielo, del Purgatorio, habló de la presencia de Cristo
en la Eucaristía, de la importancia de la Comunión y la Misa diaria, empujó
a que vayamos a Misa todos los días, insistió en que tomemos conciencia del
dolor de Cristo en la Pasión por cada uno de nosotros, por nuestros
pecados, del dolor que le causamos cada vez que pecamos, marcó el camino de
la oración, la oración del corazón de la mano de María nuestra Virgen y
Madre, del rezo de Santo Rosario como el mejor camino a Cristo, y el camino
de Cristo como el camino de la Santidad, habló de la necesidad de hacer
ayuno para purificar nuestra alma y cambiar las realidades y acercar almas
a Dios, (todo lo que ella dice es de los mensajes y visiones que tiene)
etc.. nada nuevo para mí... pero si me pasó algo muy particular... mientras
ella hablaba, se me apareció en la cabeza una visión (nada fantástico, sino
como cualquiera se imagina algo, lo increíble era la visión en sí misma):
la mirada de Jesús el día de su Pasión, sus ojos constantemente clavados en
mí, llorando, llorando de dolor moral y físico. Llorando por mi causa.
Después me vi en Misa, y Jesús parado frente a mí, a menos de un metro, me
miraba mientras me hablaba con todo su amor, hablándome con las palabras del
Evangelio, y yo mirando hacia otro lado, distraída... y luego, su llanto en
el Sagrario, solo. Y así, en la medida en que Ma. Libia decía algo, se me
figuraban imágenes en mi cabeza... empecé a llorar, descubrí que hacía
tiempo que no lloraba de dolor de haber pecado, hacía tiempo que no
convertía mi corazón, hacía tiempo que buscaba algo que ya había vivido...
la conversión. Les juro que hasta me daba vergüenza porque mocos, puchero,
mocos, ruido, puaj! No podía parar!! Hacía esfuerzos por pensar en otra
cosa y no podía, las imágenes eran una tras otra. A la vez que sentía un
gran dolor, sentía una GRAN PAZ, UN AMOR INDESCRIPTIBLE, podía ver en la
mirada de Jesús TODO SU AMOR, o al menos un mínimo vestigio de su amor, y
eso también me hacía llorar... Juro, juro, que no puedo describir con
palabras lo que viví ... no puedo.
El broche de oro, fue ver como un chico con síndrome de
down, se paraba y pedía el micrófono para decir, a su manera.. que estaba
MUY FELIZ de estar ahí porque su mamá había estado muy enferma y ahora
estaba bien y quería agradecerle a la Virgen.... No puedo describir como
acribilló mi alma y la de todos los que estaban ahí (mas de 550 personas)
cuando estalló en llanto y pidió un abrazo a la persona que estaba mas
cerca de él. Nos humilló a todos con su pureza de alma y de corazón, me
terminó de abrir los ojos y me llenó de esperanzas.
Revivir esto mientras lo escribo me estremece al punto
que tengo que parar a respirar porque el corazón me late muy fuerte y me
tiemblan las manos...
Con esta experiencia me dí cuenta que no sólo es muy
real lo que pasa ahí, sino que además hay mucho que no sabemos, no está
todo dicho y gracias a Dios todavía nos podemos sorprender como los niños
si nos dejamos conmover un poco por Nuestro Padre del Cielo.
*esto es: ella hace de puente entre Jesús y uno y dice
que Jesús te abraza y te da un beso; y ese inmenso Amor... hace que uno
reaccione físicamente y se cae con el cuerpo semi-dormido... pero no se
desmaya, esto le pasa a la mayoría, no todos se caen, no todos reaccionan
igual."
Magdalena Grondona
Que la Inmaculada Madre nos bendiga y nos de fidelidad
a Su Obra.
Fraternalmente,
Vicky Gallo
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