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Salta, 19 de julio de 2003
Mi nombre
es Alejandra Serrano, tengo dos hijas y quiero dar testimonio sobre lo que
viví con mi segunda hija, María
José.
Ella
nació el 18 de junio de 2002. A los
pocos días de nacer le diagnosticaron coloboma de
iris. La oculista nos dijo que si era solo de iris no habría problema, pero
si tomaba algo más mi hija iba a ser ciega.
Al
hacerle todos los estudios nos avisaron que el coloboma
era de iris y coroides, y que comprometía mácula y nervio óptico, o sea,
que mi bebé no veía.
Ante la
desesperación la llevamos al hospital Garraham en
Bs. As., y el Jefe de Oftalmología nos dijo lo mismo que los médicos de
acá.
Cuando
salí de la oculista que nos dio el diagnóstico de coloboma
de iris y coroides, se me acercó una señora que me dijo que no llorara más,
que lleve a mi hija a la Virgencita del Cerro que me iba a ayudar.
Fue así
que llegamos hasta la sra. María Livia y desde ese día traigo a mi hija casi todos los
sábados.
Después
de la primera imposición de manos de la sra.
María Livia y por su intermedio de la bendición
del Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús, fuimos al control y me
avisaron que se estaba desarrollando la mácula y hoy, después de un año, mi
hija puede ver como cualquier bebe, sin necesidad de ningún lente.
En el
último control, el mes pasado, la oculista dijo que era increíble, que ella
la explicación que encontraba para que María José vea tan bien era que el
cerebro había reemplazado las funciones de todo lo faltante, pero yo se que
fue el Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús.
Quiero
agradecer infinitamente al Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús y a la sra. María Livia, porque
gracias a ellas, el mes pasado mi hija pudo festejar su primer cumpleañitos con su hermana y sus primos, jugando en el
pelotero como cualquier chiquito.
Gracias.
Alejandra Serrano
victorarielveyga@hotmail.com
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