Testimonio de Adelina Ruiz de Mitidiero 

 

Testimonio leído por micrófono el sábado 29 de mayo de 2004 en el cerro, luego de finalizar el rezo del Santo Rosario. La Sra. de Mitidiero, de la provincia de Salta, lo lee con la presencia de su hija Cecilia, parada a su lado, mientras comparte su experiencia con todos los presentes.

 

Salta, 29 de mayo de 2004

 

Soy Adelina Ruiz de Mitidiero, vivo en Orán. El 13/05/2004, mi hija Cecilia, de 39 años, casada, dos hijos, ingresó al quirófano, para ser operada de un tumor de hipófisis. Alrededor de cuatro horas después, es sacada del quirófano. El médico nos informó que había tenido una hemorragia, que puso en peligro su vida. Debieron compensarla y lo que causó esto fue un pseudo-aneurisma, según el diagnóstico.

 

Estuvo en terapia, en coma farmacológico, con el riesgo de su sangrado. Debían extraerle después unos tapones que habían sido colocados, ante el peligro que corría. Todo esto sumado a la angustia de los que estuvimos a su lado.

 

Al otro día, 14/05/2004, le practicaron una tomografía y una arteriografía, que mostraba el buen estado neurológico, sin signos de hemorragia, Fue imposible sacarle el tumor , por la hemorragia.

 

Antes de la operación, vino dos veces, a recibir Oración de Intercesión, por parte de María Livia. Mientras estuvo en terapia recibimos, yo, su hermana y también su foto, la Oración de Intercesión; rezamos la oración de la Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús.

El sábado pasado, 22/05/2004, vino su hermana conmigo y con sus hijitos, trajimos su foto y recibimos la oración de María Livia.

El miércoles pasado fue dada de alta. Hoy está acá para la oración, por parte de María Livia y agradeciendo el milagro a la advocación de la Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús.

 

Ayer, 28/05/2004, el médico observó el estudio de arterias, todo bien y la resonancia magnética, que muestra restos de tejido muerto, necropsado, en el tumor. Cuento con informes y estudios que avalan todo esto.

 

Hoy 29/05/2004, Cecilia y yo, su madre, agradecemos el milagro.

 

Adelina Ruiz de Mitidiero