Testimonio de Delia Felisa Hoyos Olmedo

 


17/09/2005


Mi nombre es Delia Felisa Hoyos Olmedo, vivo en Urquiza 348 de la ciudad de Alderetes y soy una peregrina tucumana que hace un año vino por primera vez a los Cerros, venía cargada de tristeza y con mi salud demasiado quebrada. Mi papá había fallecido y de ser una familia unida, mi ‘Padre-Dios’ dispuso de la vida de mi padre y se lo llevó con una inmensa paz que reflejaba su rostro. Afines del año 2000, mi salud comenzó a disminuir, padecía de fuertes cólicos que a medida que pasaba el tiempo, aumentaban en frecuencia y dolor, Un primer médico me diagnosticó ‘Toxoplasmosis’ y comenzó  todo un largo tratamiento con fuertes antibióticos y medicamentos; sin embargo nada parecía mejorar, el dolor se hacía cada vez más intenso y muchos días del mes, me quedaba paralizada en el piso, sin respirar y pálida de dolor.  En medio de mi enfermedad mi padre se fue al cielo y allí decidí cambiar de médico, el cual después de los estudios de rigor, me diagnosticó ‘Endometriosis Severa’ y me hizo saber la urgencia de una cirugía. Nuestra situación económica no era buena y el costo de una cirugía más un tratamiento posterior de seis meses eran demasiados elevados y poco más imposibles de afrontar con la urgencia que mi enfermedad lo exigía, esto sumado a que mi Obra Social pro ser ingresante, aún no cubría todos los costos.

 

         Había escuchado hablar de lo que pasaba en los ‘Cerros de Salta’ por un conocido de la familia y por un programa de televisión, conocí a la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús y decidí venir a los brazos de mi Madre Santísima.

 

         La primera vez que vine a los cerros fue un 17/07/2004, después del rezo del Rosario, fui a confesarme y cuando volvía buscando mi lugar un dulce ‘perfume a rosas’ me envolvía por completo y lo primero que hice fue buscar a ambos lados para saber quien tenía ese ‘aroma tan especial’, después sonreí la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús me daba la bienvenida. Al recibir la Oración de Intercesión caí en un estado muy especial, me sentía feliz, consolada, y en mi casa al rezar el rosario, la ‘Consagración al Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús’ y la ‘Consagración al Inmaculado Corazón de María’ se hicieron una dulce necesidad.

 

         Volví por tercera vez a Salta el 25/09/2004, subí al cerro en oración y puse en manos de la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús lo que pasaría conmigo y al recibir la Oración de Intercesión, la felicidad parecía llegar a mi que hasta mi rostro cambiaba, lloraba de alegría y por dentro me sentía feliz, el miedo que sentía por mi salud había desaparecido. Se me realizaron nuevos estudios y una Tomografía revelaba lo crítico de mi salud, mi enfermedad había avanzado y mi médico me dio una charla sobre lo que ocurría: ‘Tenía comprometidos los ovarios y las trompas, había que sacarlos para impedir el avance de la enfermedad’, también me dijo que la posibilidad de tener hijos en el futuro sería nula. Sin embargo una voz dulce y firme le hablaba a mi corazón y me día ‘no es así’ y salí del consultorio bromeando con mi mamá de los equivocado que estaba el doctor. La Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús lo hizo  todo: permitió que mi Obra Social me cubriera la mayor parte de los gastos por la cirugía, eligió el día de la operación ya que la fecha inicial (14/10/2004) fue cambiada una vez (19/10/2004) y me regaló la posibilidad del tratamiento médico. Pero la intervención de la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús no terminó  allí, el día  de la cirugía llegué a la clínica libre de miedos y angustias, abandonada en los brazos incomparables de mi gran intercesora la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús y mientras la anestesia llegaba a mi organismo comencé a rezar el ‘Credo’, así me dormí y lo más dulce de la presencia de la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús fue que sólo tenía quistes, mis ovarios fueron limpiados y todos  mis órganos conservados, grande fue la sorpresa de mi médico que al dar el parte sobre el resultado de mi cirugía, no se explicaba lo que había pasado: el diagnóstico había cambiado. Al salir del quirófano, a las tres horas de la cirugía, estaba  de pie, feliz ante la imagen de la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús que había llevado y que puse al lado de mi cama y no hizo falta calmante alguno. Todos en mi sala de recuperación conocieron a quien hizo posible grandes cosas en mi vida, a quien obró grandes gracias en mi familia: La Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús.

 

         Soy una peregrina que lleva a la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús adonde quiera que va y con quien esté y hoy vengo a agradecer.

¡Muchas gracias! ¡Hasta siempre!

 

Adjunto copia de los estudios médicos realizados.

Autorizo su difusión.

 

Delia Felisa Hoyos Olmedo

DNI: 22.181.783

Urquiza 348

San Miguel de Tucumán