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Salta, 27 de mayo de 2006
Mi
nombre Silvia Noemí Molina DNI. 12.132.333, soy profesional (Técnica en
Esterilización), trabajo hace 23 años en el Hospital Cosme Argerich de la
ciudad Deportiva de la Boca en Capital Federal; vivo junto a mi familia,
que la integran 5 hijos y mi pareja.
Acá
en esta ciudad viven dos hermanos y mi madre.
Paso
a contarles mi historia: en los primeros días de diciembre del 2005, decido
venir con mi hijo menor llamado Alan de 8 años de edad a pasar las fiestas
junto a mis familiares y a visitar a la Virgen “INMACULADA MADRE DEL DIVINO
CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESUS”. De la cual tenía conocimiento de sus
milagros, a través de un programa de TV. llamado “TODO SANTOS” y no de mi familia
que residen acá.
El
sábado 7 de Enero del 2006 visito el Santuario de la Virgen “INMACULADA
MADRE DEL DIVINO CORAZÓN EUCARISTICO DE JESÚS” en compañía de Alan;
implorando en esa oportunidad la sanidad de mi pareja (sufre de Soriasis y
Artrosis Deformante). Llegamos al Santuario en las camionetas que están al
servicio del peregrino. Ese día la temperatura en la cima del cerro era muy
baja por lo consiguiente le pongo mi campera a Alan para abrigarlo más.
Como él es muy inquieto y juguetón comienza a jugar con las mangas de la
campera realizando movimientos extraños, al mirarlo daba la impresión de
ser un niño con capacidades especiales. Es por eso que nos ubicaron en las
sillas blancas en el sector de niños enfermos. Yo contenta con la ubicación
sin saber que ese sector era para
niños enfermos. Llegó la hora del Santo Rosario, rezamos con mucho fervor;
luego la imposición de manos. Mi hijo queda en el suelo por largo tiempo.
Yo me levanté primero que él. Al dejar el Santuario de “La Inmaculada Madre
del Divino Corazón Eucarístico de Jesús” lo hice con mucha alegría y con la
promesa de volver a visitarla en otro viaje que hiciésemos. Es acá donde
comienza mi calvario.
El
21 de Febrero de 2006 Alan despierta con vómitos y observo que el ojito
derecho se desvió hacia arriba. Yo pensé en un problemita oftalmológico;
ese mismo día solicito a la obra social turno para oftalmología, me lo
otorgaron para dentro de 10 días. En la tarde veo que al querer llevar un
vaso a la boca no coordinaba sus movimientos. Al día siguiente despierta
nuevamente vomitando. No dudé más y lo llevo a la guardia del Hospital
Garrahan, era domingo a las 11 hs de la mañana. Nos atiende una Dra. muy
joven y convoca a otros médicos para pedir opiniones. Le realizan diversos
análisis y estudios y finalizan con una TAC (Tomografía Computada). Hasta
ese momento están abocados a la atención de mi hijo 4 médicos, entre ellos
el jefe de Neurocirugía. Siendo las 19 hs y al haber pasado todo el día en
la Guardia me comunican la internación de Alan para seguir de cerca su
cuadro clínico; hasta ese momento no tengo diagnóstico alguno. Alan no
tenía más vómitos y lo veía muy bien anímicamente. Al día siguiente
comienza de repente a deteriorarse la salud de mi hijo, en el transcurso de
una semana su estado físico era desalentador, mi angustia y desesperación
se hacían más dolorosas a cada minuto. El ya había perdido la vista parcialmente de ese ojito desviado. No
tenía control de esfínteres, ya no se levantaba y estaba conectado al
oxígeno permanentemente. El día 27 de febrero a tan solo 5 días de su
internación le diagnostican “Tumor de Tronco cerebral”, después de
realizarle una Resonancia Magnética con seguimiento progresivo y confirman
que es un tumor terminal no quirúrgico. El Neurólogo de cabecera pide
reunir a toda la familia para las 15 hs. Allí estando todos juntos
escuchamos de los labios del facultativo las palabras mas crueles y
dolorosas nunca imaginadas. Dice… Alan por su grave enfermedad y no
pudiendo hacer ni siquiera una biopsia para determinar el nombre del TUMOR
le queda solo un año de vida y realizándole Radio Terapia, con todos los
riesgos que se corren se prolongaría su vida 6meses mas, en total 1 año y
medio de vida.
Me
sentí morir, no aceptaba esa cruel realidad. Pasaron 2 meses y medio de
tratamiento Radiactivo con internaciones esporádicas. La figura de mi hijo
había cambiado terriblemente a causa de los corticoides que ingería en
altas dosis y perdió el cabello a consecuencia de las Radiaciones. Desde el
primer día de tratamiento oncológico decidí viajar a Salta al Santuario de
la Inmaculada Madre del Divino
Corazón Eucarístico de Jesús en cuanto a él le dieran el alta médica para pedir
esta vez un milagro para mi hijo. Termina el tratamiento de R.T.
(Radioterapia) el 4 de mayo; decido viajar el día 10 de mayo; para estos
días Alan estaba en casa. El día 9 hay que internarlo de urgencia por una
descompensación grave. Yo no dejo de pedir a la “Inmaculada Madre del
Divino Corazón Eucarístico de Jesús” la recuperación de mi hijo.
El
17 de mayo nos dan el alta y ahora con algo nuevo una S.N.G. (Sonda
Nasogástrica) no podía ingerir líquidos, solo alimentos sólidos y muy
despacio. Inmediatamente armé el viaje para el día siguiente y puse en los
brazos de la “Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús” a
mi hijo y en su nombre retiro la sonda en momento de emprender el viaje.
Lloré todo el camino también rezaba y le imploraba un milagro para mi hijo
a la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús. Pisando suelo
salteño tuve una crisis de llanto y en ese momento siento la presencia de
la Virgen la “Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús” y
sus palabras que me dicen; que estas lágrimas ya son de alegría, que este
viaje será de placer y no por razones de Salud. Que viniera al Santuario
para agradecer y no a pedir porque lo que yo buscaba ya se había realizado.
Llegamos a Salta a las 23 hs. y al otro día Sábado 20 de Mayo nos
despertamos temprano para ir a visitar el Santuario de la Virgen la Inmaculada
Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús que esta situado en la cumbre
del cerro. Llegamos a las 9:30 hs. a este bendito lugar; Alan en silla de
ruedas y yo con la certeza que la Inmaculada Madre del Divino Corazón
Eucarístico de Jesús había realizado su obra en la cabecita de mi hijo.
Estando allí medité, rezamos el Santo Rosario y estuvimos en la imposición
de mano. En ese momento prometo a la Virgen del cerro quedarme un sábado
más y peregrinar con Alan escalando todo el cerro dejando la silla de
ruedas en el coche. Toda esta semana fue de Bendiciones para la salud de
Alan, estaba cada día mejor. Y llegó el gran día Sábado 27 de Mayo llegamos
a las 10 hs. y comenzamos a peregrinar los tres (Alan, Javier (mi pareja) y
yo). Tardamos tan solo 50 minutos en llegar a este lugar maravilloso; en
nuestro recorrido rezamos, alabamos y damos gracias a la Inmaculada Madre
del Divino Corazón Eucarístico de Jesús por el milagro que estaba
sucediendo. Prometo a la Virgen del Cerro que en el mes de Septiembre
estaremos de vuelta trayendo la silla de ruedas de Alan para ser donada a
la obra de La Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús.
Amen.
Autorizo
para que este testimonio sea difundido en el mundo entero.
Adjunto
estudios médicos de Alan.
Molina
Silvia Noemí
D.N.I.
12.132.333
Barrio
Rivadavia II
Edf. 19
1º piso “C”
Fores
C.P.1406
Tel.
011-1561133406
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