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Buenos Aires, 28 de Julio de 2005
El día 16 de Junio salimos para la Provincia de Salta en
peregrinación, donde se encuentra Nuestra
Madre, la Virgen María, bajo la Advocación de la “Inmaculada Madre
del Divino Corazón Eucarístico de Jesús”;
junto con mi mamá y mi hermano. Yo iba,esta vez, sin demasiadas
expectativas. Lo que no sabía, era que nos acompañaba también una amiga de
mi mamá que había perdido hacía una semana a su hija; quien decidió quitarse
la vida. Ahí comprendí que mi función iba a ser distinta, ya que teníamos
que compartir 5 días juntas y yo, internamente, sabía que no iba a ser
fácil; ya que para estas
situaciones uno no tiene que decir.
El día sábado subimos al Cerro al mediodía, para el rezo del Santo
Rosario y luego participar de la Oración de Intercesión que hace la Sra.
María Livia. Durante toda la subida y hasta el momento de la Oración mis
únicas palabras internas eran “PERDÓN Y GRACIAS”, constantemente.
Cuando me tocó el turno de la Oración de Intercesión, al tocarme
María Livia me caí inmediatamente. Y me quedé en un estado de conciencia,
pero no podía dejar de llorar… en ese momento, veo la imagen de Jesús que
me abraza, ahí siento una especie de paz, alegría, algo indescriptible… y
siento que Él me dice “TE PERDONO”; como si fuera una imagen de diapositiva
que se corre, aparece otra imagen en la cual están mi abuela materna,
Andrea (hija de la amiga de mi mamá), mi abuela paterna, y dos primas muy
queridas.
Tengo que aclarar que todas estas personas están fallecidas ya hace
años, (salvo el caso reciente de Andrea).
Mi abuela materna, se reía a carcajadas, junto con todas las demás,
con la salvedad que su sonrisa era la más sobresaliente; en ella desbordaba
la felicidad, sus ojos brillaban intensamente y su forma de reír era muy
especial.
Por medio de La Virgen, Dios me concedió el regalo de tener en mi
corazón “la foto” que nunca pude tener en vida de ellas.
Cuando bajamos del Cerro, le comento a mi mamá y a Alicia (la amiga), mi experiencia. Y mi
asombro es mayor, al confirmar que efectivamente mi abuela materna se reía
de esa manera.
Tengo que aclarar que yo jamás la conocí, ya que falleció dos años
antes de que yo naciera.
Y mi otra alegría fue, cuando Alicia me dice, en ese momento por
primera vez, que ella venía a buscar “algo”, (no sabia que, con respecto a
lo que paso con su hija); y que yo
le estaba dando esa respuesta.
Tengo 18 años y siempre pensé que estas cosas le pasaban a otros,
pero no a mí. Esto me enseña que más allá de la edad y de todos los
proyectos que podamos tener, siempre Dios tiene otros planes para nosotros.
Y que siempre junto con Nuestra Madre del cielo, nos habla a todos.
Simplemente hay que tener la voluntad de escucharlo.
“El que tenga oídos que oiga”- como dice Jesús.
Autorizo a publicar mi testimonio donde sea necesario y cuantas
veces quieran.
Silvina Alicia Estrada
DNI 32.616.805
Fecha de nacimiento: 22/09/86
Tel: 4703-1622
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