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Me llamo Angélica Guidice de Pisano, nacida el 24/03/39 en Buenos Aires,
número de DNI: 3.759.309.
En el año 2001 me enfermé con una
“colangitis esclerosante primaria”, enfermedad hepática terminal.
El resultante de ese diagnóstico fue un
largo peregrinar de médicos, especialistas, hasta dar con Alejandro Oría,
entendido en páncreas. El dio con el nombre de la enfermedad, ya que para
todos era cáncer, con máximo 3 meses de vida.
Me hicieron una cirugía mayor, sacando
porciones de páncreas, ganglios linfáticos, vesícula e hicieron una
anastomosis coledoco-duodeno, que hasta el día de hoy altera mi sistema
digestivo.
En la clínica Favaloro me dijeron que la
única solución era el transplante hepático (Dr. Luis Podesta).
Esto es así, ya que los conductos están
todos como “ramas secas”, esclerosados y la bilis no puede pasar . Al
no encontrar la vía de salida
normal, se intoxica la sangre.
Véase en el análisis adjunto la cifra del C.A.19.9
(Cáncer de páncreas) 980 cuando lo normal es de 2 a 30.
Estando así las cosas, me colocan 2
catéteres en el hígado (para descomprimirlo), con salida por dos agujeros
en el estómago.
Estos catéteres HOOK 8.5 tienen
conectados dos bolsas de plástico que me llegan a las rodillas con sendos
tapones, que al llenarse de bilis, hay que desagotar. No había otra forma.
Así fueron pasando los meses, con 8 o 9
cambios de catéteres, lo que implica internación y anestesia total.
Corre el año 2004, ya tres años viviendo
así, y la Virgen Inmaculada Madre del Corazón Eucarístico de Jesús me
llama.
Ya había estado en San Nicolás, pero yo
quería ir a Salta.
No tenía muchas precisiones de dónde
era, pero mi marido me acompaño a tres Cerritos.
Luego del Rosario, al recibir la intercesión,
sentí la puntada en el corazón, que creí era un infarto.
Al día siguiente, en la charla que dio
María Livia en el colegio, por la pregunta que hizo un señor, me enteré del
significado que tenía. Esto era en abril del 2004.
Al llegar el mes de Septiembre del mismo
año, vuelvo al cerro y le pido a La Virgen que me sacaran un catéter. A los
dos días de llegar a Buenos Aires, éste se había soltado solo. Hablé con el
cirujano, me interné y me lo sacó. Quiero resaltar que ningún médico se
animaba a sacarme los catéteres ya que iba a tener serios inconvenientes e
iba a ser peor recolocarlos, ya que se pierde “la vía”.
No tuve inconvenientes posteriores.
Siguiendo el milagro que La Inmaculada
Madre me hace, ahora en mayo de este año (2005), vuelvo a Salta con mi
marido, fiel compañero y soporte; le pido a La Inmaculada Virgen, que me
saque el otro catéter después de sufrirlo 4 años.
Llegamos a casa y eso que estaba cosido
con un hilo bien grueso, apareció cortado como con tijera. El médico me lo
sacó. Entre risas y lágrimas le dije: “no sos vos, es La Virgen Inmaculada
del Corazón Eucarístico de Jesús, que me lo cortó”.
Hasta ahora no he tenido inconvenientes,
mis estudios se van normalizando en esta enfermedad catalogada de
incurable.
Acabo de llegar de Salta , estuvimos el
29 de Octubre y el 30 en el Teatro, siento una gran necesidad de agradecer.
Yo soy instrumentadora y hace 23 años
voluntaria de oncología en el Hospital de Clínicas San Martín.
No dejo de contarles a todos los
pacientes el milagro que me hizo la Virgen y difundir todo lo que pasa en
el Cerro. Aparte de ayudar al enfermo, ahora este es mi principal
apostolado.
Médicos que me atendieron y fueron
consultados:
Víctor Serafíni (SWISS MEDICAL) Cirujano
Luis Viola (Hepatólogo)
M. de la Vega (Lisados)
Mariano Giménez (Cirugía Percutánea)
Luis Caro (Endoscopias)
Dr. Tani (Destapar asas)
M. Bercovski
Alejandro Oria (Especialista en
páncreas)
Marcelo Silva (Hospital Austral)
Francisco Suarez Anzorena (C.
Percutánea)
Esteban G. Ballerga (Hepatólogo)
En estos 4, ya casi 5 años me encontré
con seres excepcionales y otros deplorables como médicos.
Autorizo la difusión de mi testimonio
Angélica Celina Giudice de Pisano
French 2820 piso A
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Tel: 4822-4858
Agiudice55@gmail.com
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