Testimonio de María Fernanda Onetto de Leiva Array Imprimir Array

 

Antes de pasar a contar mi testimonio, quiero comentar que desde que me enteré de las apariciones de la Virgen en Salta a la Sra. maría Livia, no pare de averiguar, para poder viajar con mi familia a Salta, por una cosa u otra se retrasaba mi viaje, hasta que por fin mi sueñose hacia realidadpara el 30 de septiembre. Para fines de Agosto yo no me sentíamuy bien, me dolían mucho ambas mamas, por lo tanto decido pedir turno con el ginecólogo; quien me manda hacer un análisis hormonal y una ecografía transvaginal. Generalmente mi medico quiere que las ecografías sean realizadas por un doctor que es de su confianza. El 28 de Agosto dicho doctor me realiza la ecografía transvaginal y su mayor sorpresa, se encuentra con un embarazo mal ubicado en el útero, de casi 8 semanas, pero detenido. Por el tamaño me comentó el ecografista, que el crecimiento del embrión se había detenido pocos días atrás. Esta ecografía duró bastante tiempo, tomando las medidas.

 

Ese día estaba muy angustiada, no solo por el riesgo que yo podía correr, sino también por el hecho de saber que estaba embarazada de un ser sin vida, en ese momento le pedí a la virgen que lo cuide que lamentaba no verlo crecer como a mi hijo Mateo.

 

En cuanto llegué a casa llamé a mi ginecólogo, quien me atendió inmediatamente y me contestó “ya me enteré”, se lo escuchaba serio y me pide verme al día siguiente en su consultorio. Esa noche llamo a la madre de una amiga (Quien murió hace unos años), que es salteña y conoce toda la historia de María Livia, y se comunica seguido con las hermanas carmelitas de Salta, le cuento con angustia lo que me estaba sucediendo, ella me cuenta que recién cortaba por teléfono con la madre superiora de las Carmelitas, y que le había dado el teléfono de María Livia, a quien llama y le comenta que esta por viajar a Salta la amiga de su hija y le pedía que tratara de recibirme y mi nombre era Fernanda Onetto, ella en ese momento me dice nada es casualidad, te doy el teléfono de maría Livia, llámala, no dudes.

 

No querría molestarla pero mi angustia era grande, cuando llamé ella me atendió el teléfono y le conté lo que me estaba sucediendo; con una voz muy suave y tranquila me dijo, “no te angusties tranquilízate, las cosas se pueden revertir, solo encomendate a la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús, pedile que ilumine a los médicos, ya vas a ver que todo va a salir bien.

 

Al cortar sentí una paz inmensa, ya no tenía miedo, al rezar esa noche me encomendé a la Virgen, y le pedí por favor que no tuviera que pasar por una anestesia total, ya que me hace muy mal y que lo corriera de lugar, para facilitar la operación.

 

Al día siguiente el medico con cara preocupada nos recibe a mi marido y a mí y nos da una explicación de ese tipo de embarazos y sus riesgos, comento que era 1 caso en 1000 y que tenía que ver cual era la forma de sacarlo, que no hiciera esfuerzos y que lo llamara en caso de perdidas.

 

Al día siguiente me manda hacerme análisis.

 

Continúo con mis rezos a la Inmaculada Madre y el día 29 de Agosto vuelvo a verlo al consultorio, me hace un tacto y no lo encuentra, llama al sanatorio y pide por su ecografista y le dice que vamos de inmediato, en este momento están frente a la pantalla los dos médicos, quienes ven que en el útero no hay nada, lo buscan y lo encuentran detrás de un ovario, la cara de ambos médicos y el silencio que se hizo demostró que no entendían nada, yo, con una gran sonrisa, dije “ESTO ES OBRA DE LA VIRGEN”.

 

Ambos médicos se miraban sin entender, y trataban de ponerle un nombre a este nuevo cambio, mi ginecólogo me dijo, salgo a tranquilizarlo a tu marido, porque donde está ahora ya no es riesgoso sacarlo. El ecografista estaba mudo y no dejaba de mirar la pantalla (a esto no me lo puedo olvidar mas), ese día de regreso al consultorio me pidió un análisis de coagulación.

 

El 4 de septiembre vuelvo con los análisis, y me manda hacerme otra ecografía, porque estaba muy dolorida y el abdomen muy inflamado, nuevamente el me acompaña, y vemos que el núcleo con su líquido (como ellos lo llamaban), se estaba reabsorbiendo y el líquido se había desparramado por el abdomen, el médico contento con lo que estaba sucediendo, me dijo que ya no tenía que pasar por ninguna operación, y que todo se había resuelto increíblemente. Con una gran sonrisa le cuento que viajo a Salta y que gracias a Dios y la Virgen toda mi angustia se transformó en un gran milagro, y que demuestra que la mano de Dios es capaz de cualquier cosa y que el hombre por mas que sea un capo en medicina, nunca llega a entender los designios y maniobras de Dios.

 

María Fernanda Onetto de Leiva

DNI: 16.791.332

Bs. As. – Argentina